Manual de producción de semillas


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Calabazas : Producción de semillas y Creación Varietal

Producción de semillas

En el momento de la cosecha de los frutos, se aconseja esperar el tiempo máximo posible antes de abrirlos para extraer las semillas de ellos. De hecho, éstas continúan formándose en el interior del fruto: cuando uno espera un mes, o más, la calidad y la viabilidad de las semillas son mejores.

A la apertura del fruto, se extraen las semillas a mano y se pueden lavar quitando la pulpa. Después se ponen a secar sobre un pequeño tamiz en un lugar seco y ventilado.

Las semillas de calabaza tardan en secarse completamente un cierto número de días. Un ventilador puede acelerar en gran medida el proceso. Las semillas están completamente secas si se rompen al intentar doblarlas. No aconsejamos en absoluto secarlas sobre un papel porque entonces no podemos despegarlas.

Foto: se extraen las semillas a mano y se pueden lavar quitando la pulpa.

Las semillas de calabazas tienen una duración germinativa de 6 años. Éstas pueden, sin embargo, conservar una facultad germinativa hasta los 10 años y más.

Las diversas variedades de Cucúrbita Pepo contienen, por kilogramo, de 5 000 semillas a 20 000 semillas.
Las diversas variedades de Cucúrbita maxima contienen, por kilogramo, de 2 500 semillas a 5 500 semillas.
Las diversas variedades de Cucúrbita moschata contienen, por kilogramo, de 5 200 semillas a 12 000 semillas.

Creación Varietal

Aunque las calabazas son plantas fundamentalmente alógamas, parece, sin embargo, que se han ajustado a las situaciones de autofecundación.

Ciertos autores en América subrayan diferentes razones. La primera es el desarrollo bastante extendido de las Cucurbitas que ocasiona a menudo una fecundación de las flores hembras de una planta por el polen emanando de las flores masculinas de la misma planta. La segunda es la práctica muy actual entre los Amerindios de mezclar en el jardín las plantas de maíz, calabazas y frijoles, instaurando así, cierta distancia entre las plantas de la misma variedad.

Sea como fuere, la autofecundación ha sido usada normalmente por los obtentores
para crear nuevas variedades y no parece ser que Cucurbitas sean demasiado sensibles a lo que llamamos la “depresión genética.”

En función de esto, es por consiguiente muy fácil para un jardinero jugar a crear sus propias variedades cruzando dos variedades de la misma especie.

La técnica es similar a la de un empleado para la polinización manual a diferencia que las flores masculinas provienen de plantas de una variedad diferente. Así, la víspera por la tarde, podemos ligar flores hembras de Golden Delicous (en forma de corazón) y flores masculinas de la variedad Marina di Chioggia (que son dos Cucurbita maxima). Al día siguiente, la fecundación se efectúa como ya hemos explicado previamente. No hay que olvidar por supuesto adherir una etiqueta al pedúnculo especificando los nombres de la variedad “receptora” y de la variedad “masculina”. Las semillas se cosechan en otoño y se siembran el año siguiente.

Cuando el cruce se ha logrado con variedades muy “purificadas” (lo que es a menudo el caso de variedades muy modernas), va a generar plantas de primera generación que van a ser relativamente similar y no es necesario cultivar un gran número de ellas.

Este no es, por otro lado, el caso cuando las variedades usadas para el cruce son variedades antiguas o criollas con rasgos relativamente variables. El cruce va a generar entonces plantas de primera generación menos parecidas y podemos cultivar un mayor número que en el caso anterior.

Las plantas de esta primera generación deberán ser sistemáticamente autofecundadas. Esto significa que las flores hembras de cada planta son polinizadas manualmente con flores masculinas provenientes de la misma planta. El jardinero va a seleccionar frutos en función de criterios tales como, por ejemplo, la obtención de un corazón color bronce y epidermis verrugosa. É sólo va a cosechar las semillas del o de los frutos seleccionados.

Estas semillas se siembran al año siguiente y las plantas que ellas van a producir están todas autofecundadas. El jardinero de nuevo sólo selecciona el o los frutos en forma de corazón-color bronce y verrugosos. Este proceso va a ser repetido durante varios años hasta que todo los frutos conseguidos tengan las características seleccionadas a partir de la primera generación.

La variedad es, por así decir, “fijada”. Sin embargo, es muy probable que de vez en cuando aparezcan frutos llamados “fuera de tipo” a causa de la presencia de los genes calificados como “recesivos.”

Una nueva variedad también puede ser igualmente creada cuando uno descubre en el jardín una calabaza que no corresponde en absoluto a la variedad sembrada.Podemos llamarlo mutación o un regalo de los ángeles. Si el jardinero aprecia el color o la forma o el sabor o la gran precocidad del fruto atípico, éste puede utilizarse como base de un proceso de selección y de autofecundación para obtener, después de algunos años, una variedad fijada produciendo sólo frutos similares al fruto descubierto en el jardín.