Manual de producción de semillas


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Sandías

Clasificación botánica

La Sandía, Citrullus lanatus, forma parte de la Familia de las
Cucurbitaceae y de la Tribu de las Benincaseaes. El género de Citrullus comprende 4 especies conocidas.

Foto. Sandia “para mermelada”.

Existen tres grandes tipos de sandías:

1. las sandías de pulpa amarga cultivadas en África por sus semillas que son tostadas antes de ser consumidas.
2. las sandías llamadas “para mermelada” cuya carne es blanca, contenido elevado en materia seca y no azucarada. Se las llama a veces “melón de España.”
3. las sandías de pulpa dulce, y muy rica en agua, de color, rojo, naranja o amarillo.

Historia

Las sandías son originales de África. En estado salvaje, las encontramos en abundancia en llanuras de África. Fue sólo en el siglo diecinueve cuando los exploradores descubrieron por primera vez sandías salvajes que cubrían zonas enteras en el centro de África.

La sandía era muy conocida en antiguo Egipto. Parece que fue cultivada durante milenios en las regiones meridionales del sur de Rusia, en Asia menor, en el Próximo Oriente y en Oriente Medio. Uno encuentra algunos así de credenciales en textos Sánscritos.

Era muy apreciada en el mundo árabe aún más entre los turcos que habían creado, en Constantinopla, una asociación de vendedores de sandías.

Niels Ebbesen Hanse, a finales de siglo, fue un explorador de la biodiversidad rusa, al servicio de la agricultura americana. En 1898, él trajo las semillas de 287 variedades de sandías y de melones almizclados, de Moscú, de la Transcaucasia, y de la región del Volga, del Turkestán ruso. En los mercados de esta región, las sandías normales pesaban aproximadamente quince kg. Él describió incluso una variedad de sandía que era superior, en cuanto a precocidad, a la más precoz de las variedades norteamericanas. Él trajo de Semipalatinsk, en Siberia, tres variedades de sandías, las tres caracterizadas por una gran precocidad.

El Profesor Hanse mencionó que ciertas frutas de determinadas variedades no maduran en las viñas sino que son colgadas cerca de los techos en las casas para continuar madurando durante el invierno y hasta la primavera siguiente. Los Estados Unidos utilizaron considerablemente los recursos genéticos traídos de Rusia por el Profesor Hanse. Una parte de las variedades americanas de sandías cultivadas actualmente han surgido pues de esta biodiversidad rusa.

Desde 1925, EE.UU. ha ido desarrollando muchos concurso de sandías: el record fue obtenido, aquel año, por una sandía de 60 kg.

En 1979, un primer record Guinness se consiguió con una sandía de 91 kg¡ En 1985, el segundo record Guinness fue de 118 kg! En 1987, un campesino de Caroline del Norte supero de nuevo el record con una sandía de casi 125 kg. y de una circunferencia (en el sentido de la longitud) de 2m30!



Nutrición

Desde la antigüedad, la sandía se caracteriza por su múltiples usos culinarios la sandía llamada “para mermelada” o “para confitar” ya no es muy utilizada hoy en día. Sin embargo, la sandía que cultivamos normalmente en nuestros jardines es una de la más antiguas. En el sudoeste de África, en Botswana, los bantú cultivan una variedad de sandía llamada
el melón de Tswana que es cortada en rebanadas, secada y utilizada en salsas durante el invierno así como hacían los amerindios con las calabazas.

Foto. Sandia “Astrakhanski”.

En el sur de Rusia, se fabrica una cerveza a partir del jugo de sandía. En la misma región el jugo es hervido hasta formar un sirope espeso como la melaza. En Irak, en Egipto y en numerosas regiones muy desérticas de África, la sandía constituye durante largos meses la única fuente de agua fresca. También se utiliza su pulpa para alimentar con ella los animales.

En ciertas regiones de Europa, en Asia y en África, las semillas, de sandía se tuestan y consumen con o sin sal. En los Países Orientales, la sandía, cortada en pedazos, se conserva con sal en barricas.

En el sur de los Estados Unidos, se preparaba antaño vinagre a base de jugo de sandía. En otras regiones, los amerindios, confeccionaban una bebida refrescante a partir del jugo de sandía, una especie de sidra. Entre los Hopis, se muelen las semillas de sandía para “untar ” la piedra sobre la que se cuece el pan tradicional piki. A Marruecos, la pulpa de sandía es considerada cómo refrescante, diurética y purgante. Las semillas son consideradas como poseedoras de propiedades vermífugas. En Marrakech, las semillas de sandía y de melón se trituran en un mortero con agua y un poco de agua de azahar a fin de confeccionar una bebida refrescante filtrando la mezcla con un tul.

Los Judíos marroquíes preparaban una confitura con la cáscara de sandía.

“La farmacopea marroquí tradicional” da una receta de bebida fermentada utilizada por los Berberiscos en ciertas regiones de Marruecos. Los Berberiscos hacen un corte cuadrado en la cáscara de la sandía; sacan un poco de pulpa y la reemplazan por un poco la miel y luego cierran de nuevo. El fruto es puesto en el interior de un montón de cebada en la que se va a calentar. Al final de 45 días, la fermentación ha destruido la pulpa y ha producido una bebida embriagadora.

En África, el aceite de semillas de la sandía se usa en la alimentación bajo el nombre de aceite del beref.

También según la obra “La farmacopea marroquí tradicional”, “los nómadas y los campesinos saben empíricamente que para refrescar una sandía, es necesario cortarla en dos y exponerla al sol. Al evaporarse el éter refresca la sandía.”

Esta obra también da información en cuanto a la composición de los diversos componentes de la sandía. “Las semillas tostadas contienen 32% de proteínas, 50% de lípidos y 11,4% de hidratos de carbono así como un poco de vitaminas. El aceite de semillas contiene ácido linoleico (63,8%), oleico (13%), palmítico (8,8%), esteárico (5,6%) y arachídico (0,7%).

Las semillas contienen además de los taninos, un aceite volátil, a-mannitol, esteroles delta5 entre los que se encuentra el clerosterol, cucurbitacinas, saponinas y ureasa.

Los frutos de la variedad amarga contienen carotenos, las cucurbitacinas E e I, una sal de cobre que provee la l-ureiodonorvalina.

La pulpa contiene además un éter muy volátil, azúcares y un aminoácido, la citrulina. La pulpa de las variedades dulces no contiene cucurbitacinas.”

Consejos de jardinería

Las sandías se siembran de 8 a 10 semanas antes del periodo de trasplante. Se aconseja trasplantar las plantas jóvenes con un poco de estiércol al pie de la planta y cuidar de que su trasplante no sufra por falta de riego. En las regiones bastante frescas, es aconsejable que los jardineros calienten la tierra la tierra con un mulch de plástico negro antes de los trasplantes y de no dejar mas que un fruto por planta para favorecer el proceso de maduración.

Polinización

La Sandía, Citrullus lanatus es de origen africano. Botánicamente hablando, ella está estrechamente ligada con la especie Citrullus colocynthis, la verdadera coloquíntida que llamamos igualmente la coloquíntida oficinal, con la que se puede cruzar naturalmente.

La sandía es una planta monoica, es decir llevando en la misma planta flores macho y hembra en lugares diferentes.

Ella puede ser autofecundada: una flor hembra puede ser fecundada por el polen procedente de una flor macho de la misma planta.

Sin embargo, las fecundaciones cruzadas son predominantes: la flor hembra es fertilizada por polen que viene de diferentes plantas de la misma variedad u otra variedad.

Las abejas son el vector principal de esto. Algunos productores de semillas esparcen en los alrededores de sus campos de sandías colmenas de abejas para una polinización óptima.

Según las regiones y entornos, la distancia de aislamiento, aconsejado entre dos variedades de sandía varía de 400 metros a 1 kilómetro.

La técnica de la polinización manual, cuando se tienen diversas variedades de sandías en el mismo jardín, es la misma que para las calabazas.

Ésta consiste en ligar las flores macho y hembra que vayan abrirse al día siguiente por la mañana. La ligadura se hace en la base de la flor. Nosotros utilizamos simplemente cinta adhesiva de la que se utiliza para proteger los bordes de los marcos en los trabajos de pintura. Es aconsejable ligar por lo menos dos flores macho por cada flor hembra que haya que polinizar.

Por la mañana, las flores macho son recogidas, liberadas de su ligadura y sus pétalos son quitados. La cinta adhesiva de la flor hembra es quitada cuidadosamente. Si una u otra flor, una vez, liberada de la ligadura, no se abre totalmente y naturalmente, es que no está “madura”: no se puede por consiguiente utilizarla para el proceso de polinización manual. La polinización se hace embadurnando el polen de flores macho sobre el estigma de la flor hembra. Es muy importante utilizar varias flores macho porque algunas de ellas tienen poco polen. Hay que estar muy alerta porque sucede a veces que aterriza una abeja en medio del proceso de fecundación. Este último debe interrumpirse entonces debido a la intrusión de polen extranjero.

Cuando la polinización se efectúa correctamente, hay que cerrar de nuevo cuidadosamente la flor hembra rodeándola con cuidado de cinta adhesiva. No hay que olvidar fijar, a continuación, cordel hortícola alrededor del pedúnculo de la flor polinizada a fin de poder reconocer fácilmente al final de la estación los frutos que habrán sido polinizados manualmente. El lazo debe estar bastante flojo para permitir que el pedúnculo se ensanche sin problemas.

Es aconsejable hacer esta polinización manual lo más pronto posible. De hecho, las polinizaciones manuales efectuadas al final de la mañana, en estación muy caliente, tienen pocas probabilidades de ser coronadas de éxito en la medida en que el polen se haya calentado y haya fermentado y no sea más viable.

No es siempre fácil determinar con certeza las flores de sandía que están a punto de florecer. Es un proceso que requiere mucha perspicacia y una paciencia muy grande. Nosotros aconsejamos a los principiantes el ejercitarse en estas técnicas de polinización manual, empezando por las calabazas.


Como regla general, del 50 al 75% de las polinizaciones manual de flores de sandía son coronadas de éxito y esto particularmente cuando las condiciones son favorables y cuando las plantas no están estresadas. En las variedades precoces, este porcentaje puede ser aumentado cuando las primeras flores hembras son seleccionadas para una polinización manual. Por otro lado, las variedades tardías tienen tendencia a abortar la mayor parte de sus primeras flores hembra se aconseja esperar la segunda tanda de flores.

Para un producción de semillas que se beneficie de una buena diversidad genética se recomienda cultivar como mínimo 6 plantas de cada variedad. Lo ideal es cultivar una docena de ellas o mejor aún una veintena si el espacio en el jardín lo permite.

Los Jardineros que deseen producir sus propias semillas pueden sin problemas, cultivar juntas una variedad de pepino (Cucumis sativus), una variedad de melón (Cucumis melo), una variedad de sandía (Citrullus lanatus). Estas plantas no pueden hibridarse mutuamente.


Producción de semillas

Las semillas de sandía están maduras cuando el fruto está maduro. Contrariamente a la mayor parte de las otras cucurbitáceas, las semillas de sandía están distribuidas en toda la fruta y de ningún modo en una cavidad central. Para las cantidades pequeñas de semillas, aconsejamos extraer las semillas manualmente.

¡Las mejores auxilios en el proceso de extracción, son los niños a quienes les habremos hecho prometer el escupir las semillas en una pequeña taza preparada para ello!

La fermentación no se aconseja porque provoca una decoloración de las semillas y una disminución de la germinación.

Las semillas extraídas se lavan entonces con abundante agua y se ponen a secar en los secaderos. Cuando se puede romper la semilla, es que está completamente seca y puede ser entonces almacenada.

Los antiguos jardineros preferían utilizar viejas semillas de al menos dos años que generaban, al parecer, plantas más compactas y frutos mejores formados

Las semillas de sandía tienen una duración germinativa media de 5 años. Pueden, sin embargo, conservar una facultad germinativa hasta 10 años y más. En función de las variedades, hay de 7 a 20 semillas por gramo. Éstas son de colores muy variados: rojo vivo, blancas, amarillas, grises, marrones, negras; y pueden ser unicolores, jaspeadas o moteadas.